Alternativa Sindical denuncia y condena enérgicamente la gravísima agresión sufrida por varios vigilantes de seguridad del Metro de Barcelona durante la madrugada del sábado 22 de noviembre, alrededor de las 02:30 horas, en la estación de Trinitat Nova (L3).
Nuestros compañeros de los equipos MAP y Línea fueron salvajemente atacados por un grupo de jóvenes que les golpearon, les rociaron con gas pimienta y, en uno de los casos, le abrieron la cabeza con una porra extensible, causando una herida que ha necesitado 12 puntos de sutura.
Para agravar aún más la situación, uno de los agresores exhibió un arma de fuego y amenazó directamente a los vigilantes con utilizarla.

Pero lo sucedido no termina ahí.
🟥 Gestión vergonzosa e irresponsable del CSPC
Desde Alternativa Sindical denunciamos la absoluta dejación de funciones del Centro de Seguridad y Protección Civil (CSPC) del Metro durante este incidente.
Según nuestra valoración, se obligó a los compañeros a abandonar una zona segura, exponiéndolos innecesaria y deliberadamente a un riesgo extremo, sin proporcionarles el apoyo que una situación así exige.
A pesar de la gravedad del ataque —golpes, gas pimienta, arma de fuego— no se activó la intervención de los Mossos d’Esquadra, cuya presencia debía haberse coordinado inmediatamente desde el CSPC.
La situación es aún más alarmante cuando recordamos que el coordinador de seguridad que estaba de turno esa noche es el mismo que se encontraba en el servicio cuando nuestro compañero Bernat perdió un ojo.
Una coincidencia demasiado seria como para ignorarla y que exige una revisión profunda de la gestión de incidentes críticos dentro del Metro.
🟥 Exigimos responsabilidades inmediatas
Por todo ello, desde Alternativa Sindical hemos solicitado a Securitas la apertura urgente de una investigación exhaustiva sobre la actuación del CSPC en esta gravísima incidencia.
No obstante, queremos dejar muy claro que no descartamos emprender todas las acciones legales necesarias para depurar responsabilidades y garantizar que, nunca más, un vigilante quede desprotegido por negligencias operativas que ponen en riesgo su vida.
Los vigilantes del Metro de Barcelona merecen seguridad, respeto y una coordinación efectiva.
No vamos a permitir que se repitan episodios tan peligrosos e intolerables.








