Hace unos días se conoció una noticia que sacude los cimientos del sector de la seguridad privada: Phoenix Seguridad y Vigilancia, empresa con presencia en varios puntos del Estado, ha solicitado un concurso voluntario de acreedores, una medida con efectos profundos sobre su plantilla. La magnitud de la crisis se expresa en cifras: unos 800 trabajadores están afectados directa o indirectamente por esta situación.
Desde Alternativa Sindical hemos denunciado públicamente el proceso y exigen transparencia y garantías para los empleados.
A continuación hacemos un balance de lo que significa esta crisis y cuál puede —y debe— ser la respuesta colectiva.
¿Qué ha llevado a Phoenix a declararse en concurso?
Según los comunicados sindicales, el detonante principal ha sido una deuda tributaria atribuida por la delegación de la Agencia Tributaria en Madrid, generada por un tercero, que ha recaído sobre Phoenix. Esta deuda habría sido usada como argumento para aplicar medidas cautelares sobre cuentas bancarias y contratos de clientes.
Lo llamativo es que esa estrategia fiscal/tributaria llega cuando, según los sindicatos, la propia empresa cerró 2024 con resultados positivos: más de 800.000 € de beneficios y un EBITDA del 4 %.
Los sindicatos han cuestionado que Hacienda (o los órganos tributarios implicados) no hayan abierto una vía de negociación previa a forzar este paso, y califican de “cuestionable” que se use una deuda externa para precipitar un concurso que afecta a tantos trabajadores.

El escenario al que se enfrentan los trabajadores
Las implicaciones del concurso son muchas y críticas:
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Incertidumbre laboral: los trabajadores no saben si podrán conservar sus empleos, ni en qué condiciones.
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Retrasos o quiebra en pagos: podrían no cobrarse salarios, indemnizaciones o prestaciones asociadas si la situación se agrava.
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Pérdida de derechos laborales: en un concurso se redefinen obligaciones y deudas, y muchas veces los derechos de los trabajadores quedan subordinados.
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Riesgo para el servicio: esta crisis no es solo un problema interno de Phoenix, sino que puede repercutir en la calidad y seguridad de los servicios contratados con entidades públicas o privadas.
Ante todo ello, los sindicatos exigen que el administrador concursal actúe con celeridad, priorice el mantenimiento de los empleos y proteja la plantilla frente a impagos o despidos injustificados.
Oferta de compra: una luz entre la oscuridad
Una nota alentadora en medio del conflicto es la existencia de una oferta firme de compra de la unidad productiva de Phoenix planteada por una empresa del propio sector. Dicha oferta, según los sindicatos, contemplaría mantener la plantilla intacta y asumir las posibles deudas que puedan emerger.
No obstante, hasta ahora no ha trascendido públicamente la identidad de la compañía ofertante, ni hay evidencias oficiales que confirmen esta operación. Mientras tanto, los trabajadores siguen atrapados en un limbo que exige respuestas urgentes.
Críticas y denuncias al modelo de empresa
Los sindicatos no han dudado en cargar con dureza contra Phoenix:
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Desde los sindicatos se ha recordado que en ocasiones previas la empresa fue denunciada por prácticas irregulares, entre ellas el descolgamiento del convenio sectorial para poder competir más agresivamente en licitaciones públicas.
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Se señala que modelos empresariales que dependen de flexibilidad excesiva o de externalización extrema suelen terminar trasladando el riesgo al eslabón más débil: los trabajadores.
Alternativa Sindical exige acción inmediata
Desde Alternativa Sindical, la orientación es clara:
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Exigir al administrador concursal que defienda el empleo como prioridad estratégica.
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Impulsar la oferta compradora como alternativa de continuidad, siempre bajo la condición de preservar derechos y nóminas.
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Visibilizar el conflicto ante medios de comunicación, organismos públicos y la ciudadanía, para que quede claro quiénes son los perjudicados reales.
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Articular apoyos institucionales y políticos para que el proceso no se desarrolle en la opacidad ni deje a los trabajadores desamparados.
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Mantener la unidad y movilización de los trabajadores afectados frente a cualquier maniobra empresarial que intente fragmentar la resistencia.
Los compañeros no están solos, este es el momento
Compañeras y compañeros afectados por el concurso de Phoenix: este es un ataque estructural a los derechos de decenas de familias, pero no es un golpe definitivo si respondemos unidos, organizados y estratégicos.
No esperen que alguien venga a rescatarlos; mantengan la presión, exijan cuentas, compartan información y construyan solidaridad dentro y fuera del sector. Las crisis las pagan los trabajadores si no las enfrentamos. Ahora más que nunca toca defender lo conquistado y pelear por lo que aún puede triunfar: dignidad, estabilidad y respeto.








